Casi todas las comparaciones entre Webflow y Shopify terminan en una tabla de funciones, y una tabla de funciones no decide nada. La versión corta: Shopify es una tienda que puede tener un sitio web. Webflow es un sitio web que puede tener una tienda. La que te conviene depende de cuál de las dos mitades le falta a tu negocio.
Todas las tiendas de nuestro portafolio corren en Shopify o WooCommerce. Nuestro trabajo en Webflow son sitios donde el diseño es el que vende y la compra es simple o pasa en otro lado. Esa división no es lealtad a una plataforma: es lo que cada tienda necesitaba.
La respuesta corta
- Elige Shopify cuando vender es el negocio: más de un puñado de productos, inventario, reglas de envío, descuentos, y quieres que los pagos, los impuestos y el fraude estén resueltos.
- Elige Webflow cuando la tienda es secundaria: pocos productos o productos digitales junto a un sitio donde el diseño y el contenido hacen el trabajo, y un equipo de marketing que lo edita cada semana.
- No elijas ninguna de las dos si necesitas lógica propia en el checkout, precios por grupo de clientes o la lista de clientes en una base de datos tuya. Eso es una conversación de WooCommerce, o de Shopify Plus si el presupuesto da.
Dónde se queda corto Webflow
Webflow es excelente en lo que fue hecho para hacer: control del diseño al detalle, un CMS que pone artículos y productos lado a lado, código limpio y publicar sin plugins que actualizar. Como tienda, tiene cuatro límites duros.
- Sin suscripciones propias. Los cobros recurrentes dependían de las cuentas de usuario de Webflow, que la plataforma cerró en enero de 2026. Hoy las suscripciones necesitan Stripe o una herramienta de membresías aparte.
- Una sola moneda por sitio. No hay conversión de moneda ni precios por país. Vender en varias monedas requiere una capa externa u otra plataforma.
- Un checkout que puedes vestir pero no rediseñar. Puedes darle el aspecto de tu marca. No puedes sumar pasos, reglas ni lógica sin reemplazarlo por un checkout externo.
- Límites de catálogo según el plan. 500 productos en el plan de ecommerce Standard, 5.000 en Plus y 15.000 en Advanced. Alcanza para un catálogo chico; queda justo para uno que crece por variantes.
Hay además un cobro que casi nadie ve: en el plan de ecommerce Standard, Webflow se queda con el 2% de cada venta, además del procesamiento de la tarjeta. Plus y Advanced no cobran comisión por transacción.
Dónde se queda corto Shopify
Shopify maneja la operación: inventario, envíos, impuestos, control de fraude, devoluciones, punto de venta y canales de venta, sobre una infraestructura que no se cae el día del lanzamiento. Esa es la razón para elegirlo, y trae su propio techo.
- El checkout es de ellos. Por debajo de Shopify Plus, puedes extender el checkout pero no rediseñar cómo funciona. Ese límite también es la razón por la que convierte bien.
- Una comisión si usas tu propio procesador de pagos. Con Shopify Payments no hay comisión extra por transacción. Con cualquier otro procesador, Shopify cobra 2% en Basic, 1% en Grow, 0,6% en Advanced y 0,2% en Plus.
- Las apps se vuelven un alquiler. Casi todas las tiendas suman reseñas, suscripciones, combos o buscador como apps mensuales. Cada una es chica. Juntas son un segundo plan.
- Un diseño distinto cuesta aparte. Las plantillas te ponen en línea rápido. Una tienda que no se tiene que parecer a ninguna otra necesita un tema a medida, y ahí se va la mayor parte de un proyecto en Shopify.
Cómo pesamos esos costos lo explicamos en nuestra página de Shopify.
La cuenta de las comisiones, como proporción
Las dos plataformas cobran un porcentaje en algún lado, y un porcentaje tiene una propiedad que conviene calcular antes de lanzar: una tienda a la que le va bien paga más que una a la que le va mal. Es justo, y también es previsible.
La prueba es la misma en las dos. Toma tus ventas mensuales esperadas y aplícales el porcentaje que pagarías: 2% en Webflow Standard, o la comisión de Shopify si piensas mantener tu procesador de pagos actual. Si ese número es mayor que la diferencia de precio con el plan siguiente, el plan siguiente sale más barato. Haz la cuenta antes de lanzar, no en el mes nueve.
Lo que vimos en nuestros propios proyectos
- MUZE, una marca de chocolate funcional de Brooklyn, vende un producto de góndola que tenía que funcionar en una miniatura antes que en el estante. El empaque y la tienda se diseñaron como un solo sistema, en Shopify.
- Marie Birdie, ropa de golf para jugadoras jóvenes, necesitaba un catálogo ordenado según cómo compran de verdad las golfistas, y después un blog hecho para ser encontrado. Shopify resolvió el catálogo; el trabajo de diseño estuvo en la estructura.
- Franco's Pasta llegó con un sitio que no funcionaba en el teléfono, un checkout roto y una imagen que no decía nada de una pasta artesanal italiana. La reconstrucción fue en Shopify, porque el problema era vender, no el estilo.
- Storybook, una marca de bienestar de Miami, es el caso opuesto. El diseño era el diferencial y el equipo era chico, así que una plataforma alojada que pudieran editar solos era el intercambio correcto. Es un sitio en Webflow, y no es una tienda.
Ninguno de estos habría quedado mejor en la otra plataforma. Las tiendas necesitaban operación. Storybook necesitaba diseño y un equipo que pudiera publicar sin nosotros.
Cinco preguntas para decidir en una tarde
- ¿Cuántos productos tienes, y ese número va a pasar de unos cientos cuando cuentes las variantes? Si es sí, Shopify.
- ¿Necesitas suscripciones, varias monedas o precios por grupo de clientes? Si es sí, Webflow no.
- ¿Quién edita el sitio cada semana, y qué edita: productos o contenido? Los equipos de contenido se sienten en casa en Webflow. Los de producto, en Shopify.
- ¿Tu checkout necesita algo que el estándar no hace? Si es sí, Shopify Plus o WooCommerce.
- Con las ventas que esperas, ¿cuánto te cuesta el porcentaje frente al plan siguiente? Anota el número antes de firmar.
Si tres o más respuestas apuntan al mismo lado, ya tienes plataforma. Si se reparten, la tienda probablemente es más compleja que cualquiera de las dos opciones por defecto, y conviene conversarlo antes de construir. Nuestra guía de plataformas cubre la misma decisión con WordPress y WooCommerce en la mesa.
Si ya estás en la equivocada
Pasar de una a otra es algo que hacemos seguido. Los productos, los clientes y el historial de pedidos se mueven; el diseño se reconstruye. La regla que importa es la que aplicamos en toda migración: nada que hoy aparezca en Google puede romperse, así que cada URL tiene su nueva dirección asignada antes de diseñar nada.
Construimos en Webflow, Shopify y WooCommerce, así que la recomendación que recibes es sobre tu tienda, no sobre lo que preferimos vender. Si quieres una segunda opinión sobre la tuya, cuéntanos qué vendes y cómo.